Comer obsesionado por las calorías
es un modo de comer que agrega ansiedad. La pregunta es: ¿cómo nace la
ansiedad por comer?
Los tratamientos para adelgazar
basados fundamentalmente en el conteo de calorías que consideran beneficioso
recordar y machacar al obeso sobre los riesgos de comer grasas y aumentar el
colesterol, la alta presión y cuánto se tapan las arterias, los riesgos al
sistema circulatorio, respiratorio, digestivo, cardiovascular solo pueden
producir miedo y desaliento. La persona, a la cual se le agrega a sus
preocupaciones cotidianas la tremenda responsabilidad por su buena salud en
peligro termina sintiéndose vencida, en estado de alerta rojo, perdida en sus
esperanzas, convencida de no estar a la altura del desafío que representa
para ella bajar esos kilos de más. Mantenerse informados no está mal
siempre y cuando se haga un uso inteligente de la información porque la
informacion en sí misma, ni la toma de conciencia de los riesgos que se están
corriendo modificará su hábito. Muchas personas ingresan en un estado
de alerta rojo como no lo estaban antes cuando ignoraban muchas cosas.
Descubren que ahora se sienten inseguras, más inquietas, más sensibles, con
miedos; se sienten perdidas y solas, con una enorme responsabilidad respecto
de su salud, y abrumadas con las tareas que tienen por delante y que dudan
poder cumplir. Estas emociones y sensaciones desagradables que se combinan
entre ellas y van en aumento generan un grado de malestar emocional que obliga
a la persona a buscar refugio. Busca refugio de un modo ansioso, desesperado
que, por lo general, se intenta disimular. Así como muchos encuentran refugio
y distracción en el juego, otros en las compras, en el alcohol o en el
tabaco, muchos lo encuentran en la comida. Contrariamente a lo que se
esperaba, nace la adicción a la comida a partir de una información y de
pautas bienintencionadas. Contar las calorías en cada comida
sirve para recordarles cada riesgo y su responsabilidad. No solamente resulta
una tarea antipática sino que se torna un verdadero tormento, y puede tener
efecto boomerang fuertemente negativo porque de las emociones tormentosas nace
la tendencia a la adicción.
La adicción empieza a
desaparecer de la mano de la esperanza. Y la esperanza también viene con la
información. Elegir una dieta con miedo, con certeza negativa, sumido
en la desesperanza difícilmente dará buenos frutos. Comprobamos esta verdad
en cada persona que abandona su dieta u se pierde en la adicción.
La adicción a la comida no nace
del amor propio, del estado de serenidad, confianza, seguridad. La adicción
no está emparentada con la alegría y con las bellas emociones que acompañan
todo acto manifestando respeto y cuidado por el propio cuerpo.
Son las emociones las que
inspiran nuestros pensamientos y actitudes. No es tan importante entonces el
conteo de calorías como observar la circulación emocional en la que estamos
inmersos y que definirá el curso de nuestros comportamientos y el tipo de
elecciones, y decisiones que tomaremos.
La ansiedad por comer
estropea el acto tan vital como lo es el de llevar nutrientes al organismo
y colaborar con el buen funcionamiento del metabolismo. La ansiedad por comer desencadena fuertes compulsiones, reacciones
fuera de control.
La ansiedad es fuente energética de daños no menores al
organismo.
Si a esta forma de comer no se la trata a tiempo, puede degenerar en adicción a
la comida. Una manera de relacionarse con la comida a modo de calmante para
los nervios.
La adicción a la comida, como la obesidad no surgen de la nada. No surgen
de la noche a la mañana. Tanto la adicción a la comida como la convicción
de sufrir de obesidad son procesos que se inician en la mente y que culminan
en un producto terminado: el cuerpo desbordado y la auto-conciencia de obeso.
Nuestra mente está diseñada para reunir datos, pensar y extraer evaluaciones
y conjeturas con las que nos situaremos en el mundo y a partir de las cuales
operaremos en él. Si nos consideramos a nosotros mismos como enfermos de obesidad
nuestra mente enseguida se abocará a la tarea de reunir datos que confirmen
esta creencia de que estamos enfermos y las disposiciones que inmediatamente
aflorarán serán o bien la de intentar sanar, curarnos de la supuesta
enfermedad, o la tan frecuente dejadez. Algo así como ceder al
destino.
Inmediatamente comenzaremos a
pensar y a sufrir las consecuencias de las conjeturas fatalistas propias de
toda persona excedida de peso que se encuentre atrapada sin salida a
esta creencia perturbadora de estar enferma; de no tener remedio, o de estar
padeciendo un tipo de enfermedad que requerirá de su parte cuidados de por
vida.
¿Cómo ayuda este programa
para adelgazar al adicto a la comida o al comedor compulsivo?
El programa de coaching para adelgazar
ayuda especialmente a los adictos a
la comida, al comedor compulsivo habituado a comer por ansiedad y sin placer,
guiándolos en ejercitaciones de conducta superficial para que puedan descubrir
los factores y razones de base que inspiran en ellos la gula, y a sus cuerpos y a sus células a comportarse
como lo hacen.
El programa enseña, sugiere,
invita.
No obliga: ¡Sacude!.
El programa resulta una
apoyatura imprescindible para todo aquél que quiere adelgazar comiendo, para
quienes sufren de obesidad; para quienes, habituados a tragarse emociones han
desarrollado una manera adictiva de comer. El libro "La
dieta de un dia,
cuando adelgazar realmente importa"
está incluido en el Programa de Coaching Para Adelgazar. Consta de 507
páginas repletas de ejercicios y técnicas del lenguaje estratégico
aplicadas al proyecto "adelgazar".
Brinda conceptos y ejercicios
que permiten comprobar por uno mismo y a través de la propia experiencia que
si una idea
respecto de mi mismo me había llevado a comer en demasía, a desarrollar un
cuerpo desbordado o a sentir que no
tengo remedio, operando sobre esa idea
de mi mismo para corregirla, mejora mi comportamiento y se optimiza mi
disposición general. Que así como una idea negativa respecto de mi
persona conseguía inducir a mi cuerpo a asimilar, a retener, a sentir hambre,
a aumentar de peso aún tomando agua mineral, aplicando
cambios estratégicos sobre esa idea que conservo de mi metabolismo, mejora
el funcionamiento de mi metabolismo.
El comedor
compulsivo que intenta paliar con comida un
enorme vacío de expectativas descubre en sus prácticas que para superar su
adicción a la comida, para adelgazar comiendo y sin sufrir solo necesitaba
alcanzar ese estado emocional que lo dejaba apto para el reto.