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Esta
página es continuación de la nota "Faja Gástrica".
Los aspirantes a someterse
a la cirugía bariátrica por lo general llegan a esta
instancia luego de mucho andar e investigar distintos métodos
de "combatir la obesidad". Se tientan como con los
postres con titulares que incitan a combatir la obesidad; se
muestran ávidos de conocer los secretos y los
procedimientos cosméticos, estéticos o quirúrgicos de última
generación para luchar contra la obesidad y desterrarla
definitivamente. Pero no duermen tranquilos; muchos
temen experimentar un rebote de peso, la mayoría está
secretamente segura de que efectivamente ocurrirá el rebote
de peso; están seguros de que en su lucha por combatir la
obesidad, no se producirá el milagro en ellos. Y tienen razón.
La obesidad no es el
problema; la actitud asumida para combatir la obesidad
lo es.
Los riesgos de experimentar
un rebote de peso tanto en las personas que eligen someterse
a estas cirugías como en los que dan batalla a la obesidad
son severos y son ciertos. Mientras persista en él su
conciencia de obeso, el cuerpo obedecerá esa
auto-conciencia y se comportará como tal.
El rebote de peso es la respuesta fiel a los dictados de
la auto-conciencia.
El programa de
Coaching, invita a modificar la actitud desde el interior:
en lugar de presentar batalla consigue el acuerdo interior;
el auto-rechazo cede y aparece esa auto-aceptación básica
y positiva que, a diferencia de la resignación o la apatía,
motiva hacia la acción correcta; motiva y consigue el
cambio.
La práctica responsable de
los ejercicios del programa de coaching para adelgazar
permite comprender la inutilidad de los esfuerzos puestos en
luchar contra la obesidad. Revela en cambio,
la conveniencia indiscutible de todo proceso de búsqueda de
la verdad para cortar de cuajo un problema, como arrancar la
hierba mala desde de la raíz. El programa ayuda a reconocer
esas realidades íntimas que no representan justamente un
deleite; obliga a traerlas a la superficie, a verlas, y desenmascarar
lo que se intenta ocultar... y por qué.
En este sentido presenta un desafío indiscutible a toda
personalidad encubridora, acostumbrada a
"tapar" con la comida, a todo aquél que encuentra
más sencillo o más gratificante creerse todos esos cuentos
de alegría propios de la industria del fitness. En este
sentido, hay que decirlo: el coaching para adelgazar puede
no ser una alternativa viable ni fácil para todas las
personalidades ni fácilmente adaptalbe a los distintos
momentos de la vida. Algunas aquejadas por la angustia,
otras por la impaciencia, otras por el estado de
resignación, o por la emoción negativa que
fuere, declinarán una propuesta para pensar
el asunto de la comida.... porque pensar y reflexionar es
justamente esa tarea peligrosa, o al menos incómoda, por
reveladora. Los esfuerzos en diseñar un programa
revelador que resulte entretenido, hasta divertido,
responden a esta indiscutible realidad y guardan el objetivo
de llegar al corazón tanto de las personas naturalmente
reflexivas como al de las otras, de manera que todas puedan
aprovechar las bondades del programa, y cada cual, a su
modo, a su ritmo y con su estilo, se vea beneficiado.
A lo largo del programa, a
medida que cada cual va descubriendo facetas en su interior
aumenta su interés por aplicarse a sus prácticas. Descubre
que el programa lo invita amablemente a la práctica
sincera y lo anima a completar con seriedad cada trabajo
sugerido. Confirma que sólo esta práctica sincera, que le
permite descubrirse, adentrarse en su manera de pensar
destapa finalmente esas verdades a partir de las cuales una
cadena de conceptos y costumbres improductivas o equivocadas
van cayendo como por efecto dominó. A diferencia de las teorías
aprendidas de memoria, el sistema diluye esa
predisposición casi asustada que guarda tanta gente ávida
de combatir la obesidad; gente con tanta necesidad y ánimo de presentar
batalla a la obesidad para erradicarla definitivamente que
ha visto su energía desgastada y perdido sus fuerzas en la
lucha.
Comprenden con su propios ejercicios que luchar contra la
obesidad como se lucha contra un enemigo exterior para
matarlo, eliminarlo definitivamente es inútil. Porque
descubre que que no hay enemigo sino una equivocada manera
de pensar y de plantear el problema. Un planteamiento
equivocado de alto costo para él y para su salud; y de alto
rendimiento para la industria del fitness y de la
alimentación.
Mediante sus
propias revisiones detecta que esa disposición
paranoica respecto de la comida, de los alimentos
permitidos, etc. que le fuera incrustada comercialmente, que consigue
hacerle creer y mantenerlo pendiente de "su
problema de obesidad"; a raya frente a un enemigo, consigue, además que tal "enemigo" regrese.
Estos juegos de guerra más sofisticados cada vez no hacen otra cosa que debilitar; acentuar
el estado de persecución, de alerta; profundizar la manía
de permanecer en guardia con la amarga convicción de que
ella, la obesidad,
estará "al acecho" atacando de nuevo en cualquier
momento y lugar.
Tal como asegurara Moshe Feldenkrais
en su libro "La dificultad de ver lo obvio", las
experiencias a menudo no alcanzan para revertir una actitud
negativa o incomprensible. Si no hay buena lectura de la
expereincia, no hay aprendizaje. Y si no hay aprendizaje, no
hay avance, no ha quedado el saldo positivo de una buena
lección de vida. Efectivamente, a menudo de las experiencias sólo se ve una pequeña
porción. Si la porción visible es la que lleva a la
conclusión de que
hay que persistir en una lucha, (que hay que combatir la
obesidad) ya podemos entender la causa del comportamiento,
de las obsesiones y y de la angustia de muchos.
Cuando se expande por fin la visión, aparecen visibles esos otros costados de
la realidad marcando señales y alertas. Esta visión
expandida es el factor clave que habilitará el cambio
favorable de actitud; un cambio de
actitud que producirá mejoras posiblemente sin
precedentes y que resultan siempre motivo de asombro. Ya lo decía Einstein: "Locura es
hacer lo mismo y esperar resultados diferentes".
Las estrategias mentales
ofrecidas en el programa de Coaching para adelgazar orientan
a la mente en sentido casi contrario a la lucha. En lugar de
motivar para "combatir la obesidad", motivan para
expandir a la persona y su noción de sí misma. Enseñan a
enfocar sobre los beneficios presentes y futuros y no tanto
sobre las penas pasadas. No se tarda demasiado en paladear
las deliciosas conquistas que se logran mostrándose amables
con la persona de uno. El proceso "adelgazar" se
torna uno más llevadero, en algunos casos, la vida entera
cambia. El mundo parece otro y la persona aquejada recupera
el primer bienestar que necesita recuperar (incluso para
presentar batalla) y es la sensación de igualdad y de
fuerza interior. Consiguen volver a sentirse iguales a
los demás, y con esta sensación de igualdad y poder
personal recuperar espacios y oportunidades que solían
tener vedadas. Gracias a una oportuna toma de
conciencia, a las acciones acertadas que surgen del diálogo
fructífero con su interior, cuando detectan el modo como se
comunican el cuerpo y la mente, el estado de guerra
desaparece. La lucha contra la obesidad
desaparece; el juego mental, la esperanza
y el sentido de expectativa positiva ocupan su
lugar. Adelgazar en dinámica armonía, alegría y optimismo
es una experiencia capaz de establecer un punto de inflexión;
un antes y un después en el proyecto de mejora personal. Todo proyecto
necesita de la energía positiva, pro-activa para
manifestarse en el área de lo concreto.
Para
cualquier proyecto de mejora personal, las pulsiones de la emoción positiva
indefectiblemente orientan al individuo en una dirección
vital; son estas pulsiones las que colman de energía
positiva pro-activa a su buen proyecto y consiguen acciones
efectivas con sus resultados equivalentes. Todo proyecto necesita de la
buena energía para la acción correcta. El proyecto que permanece en la conciencia, sin
acción, es un sueño, una idea, algo lindo para pensar; no
podemos llamar a esto un "proyecto", es otra cosa. Cuando
la idea cuenta con la energía de las
emociones positivas como alegría, esperanza, confianza, fe,
entonces las acciones acertadas se llevan a cabo hasta el
final; existe energía para la acción concreta, y el proyecto, finalmente, se concreta.
Solo cuando la persona
consigue mirar atrás, comprender y comprenderse en sus
emociones conflictivas, observarse en
sus reacciones antagonistas (que quizás sin proponérselo
de un modo conciente, venía implementando en sus
bienintencionados planes) puede empezar a desandar caminos
inapropiados y a construir los apropiados; puede aprender a
revertir las debilidades de su temperamento y convertirlas
en fortalezas de su personalidad.
El
programa enseña a convertir el "problema de la
obesidad" en un motivo de auto-descubrimiento
fascinante.
Cada entrega es
esperada con entusiasmo. Las
personas que se apliquen a las prácticas sugeridas verán
resueltas sus inseguridades al tiempo que se divierten y se
asombran ante su propia transformación.
Con
suaves con o con más picantes estrategias, el entrenamiento
enseña a despistar al paladar, a superar el sedentarismo
casi sin esfuerzo, a partir del impulso que viene con el
darse cuenta. Ayuda a superar la tendencia a la
postergación; a orientar sabiamente la energía de su
imaginación. El individuo con sus prácticas aprende a
crear escenarios futuros realistas y apetecibles para él y su energía
va en aumento a medida que confirma que los puede
conquistar.
El
practicante aprenderá a utilizar los recursos del lenguaje
y de la educación emocional para ejercer en sí mismo
influencia altamente positiva-(Superar
el sedentarismo, la tendencia a postergar, al abandono
Reconocerá los beneficios de auto-asistirse en
medio de la turbulencia emocional de un modo efectivo: ni
combativo ni sedativo, que restaure la claridad en el
pensamiento, para contrarrestar flaquezas emocionales de
manera que pueda atravesar con éxito
los desafíos cotidianos que debe enfrentar con la comida,
consigo mismo y con el mundo.
Para recuperar el vigor perdido en el desgaste, en la lucha,
en la tristeza, para que pueda volver a sentirse
listo, preparado y deseoso de iniciar actividades físicas,
artísticas o espirituales que lo gratifiquen, que
le permitan además, liberar la carga negativa para volver a
sentirse vigoroso, necesitará empezar a utilizar mejor su
cabeza. Porque necesitará instalar en su sistema una
gama de emociones más brillantes.
Gracias
a sus propias prácticas mentales, la persona que hoy se
siente perdida en su dilema de sobrepeso o adicción a la
comida conseguirá por
fin potenciar su creatividad para diseñar actitudes más
satisfactorias. Usando bien su cabeza conseguirá sentir(se)
mejor y desplegar los mejores atributos en su gama de conductas.
Las emociones brillantes, esas que impulsan, son los aliados
perfectos e infaltables para liberar ambiciones valiosas, ocurrencias beneficiosas
y que venía
sofocando. Conseguirá liberarse de "creencias
pesadas e inúties" y adoptar aquellas creencias
"de buen peso y valor" (que, dicho sea de paso,,
afectarán positivamente al sistema hormonal). Con el
agregado de información sobre los remedios para la
emoción, el programa ofrece soluciones al problema de
los factores conflictivos limitantes, presentes en toda
personalidad pero difíciles de captar por el peso
de la familiaridad: (posibles dependencias, influencias del
entorno, creencias o prejuicios) que obstaculizaban la fusión
entre sus visiones, ilusiones y su comportamiento.
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