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El problema de la motivación
para dietas no se limita a generar motivación para iniciar una dieta, sino en
encontrar esa motivación que alentará a
continuarla hasta el final; es decir, hasta concretar el objetivo de recuperar
el peso ideal en estado de buena salud. ¿Cómo generar motivación para iniciar una
dieta y continuarla? ¿En qué asuntos conviene
concentrarse para extraer motivación a la hora de hacer
dieta?
Tus padres te dieron la vida una vez, pero otro nacimiento te esta
esperando. De ti dependes para la tarea de engendrarte a ti mismo." Autor
Anónimo
La idea de
hacer dieta surge de
la propia conciencia. Aún si es inspirada por consejos o por observaciones de los
otros, siempre es la conciencia personal la que define que llegó la hora de
ponerse a dieta. Es como si nuestra persona se desdoblara y una parte de ella
mirara al cuerpo con objetividad le indicase a la otra parte que ha llegado la hora de tomar medidas
drásticas; (siendo la otra parte, por lo general, la parte que resiste la
propuesta, la que siente pereza o posterga).
¿Sabe
usted qué cosas planifica esa parte desdoblada en su persona que
estima que llegó la hora de hacer dieta? ¿Qué
exactamente busca esa parte proporcionarle a usted como
ser integrado, una vez que regrese
usted a su peso ideal?
En la
Nota Obesos
de Familila, se ha demostrado que la
mayoría de las personas que han establecido un vínculo
enfermizo con la comida han adoptado también una manera
ofensiva de hablar de sí mismas o de su organismos. Se ha
destacado la importancia que tiene el lenguaje
sobre la actitud: el peso de la palabra y su rol
central en la orientación de las conductas.
En la
nota Motivación
para adelgazar hemos comprobado la importancia de descubrir
esa razón fundamental precedente al proyecto
"adelgazar" y que dará vida y energía a la
actitud correcta y necesaria para adelgazar manteniendo la
buena salud. También hemos llamado la atenciòn en
contra del facilismo. en los archiconocidos consejos para
motivarse durante una dieta que incluyen tips sobre cómo obtener y mantener motivación para bajar de peso y adelgazar. Entre los consejos figura el de visualizarse, pero no explican cómo construir visualizaciones que mantengan su poder afectando la neurología de
manera que se consiga, de un modo definitivo, ese cambio tan esperado en la conducta. Los consejos bien intencionados instan a trazar proyectos, pero no enseñan las claves para evitar que a los pocos días proyectos y visualizaciones se diluyan. Se trata de una colosal ingenuidad y una fenomenal pérdida de tiempo productivo
conservar la esperanza de que alguien ponga en práctica esas claves milagrosas por el solo hecho de
leer recomendaciones como una lista de almacén, o de escucharlas como parte del buen consejo del especialista. Los consejos se repiten, por lo general, son los mismos, y sin embargo el aspirante a bajar de peso continúa sin progresar. Continúa consultando y el entusiasmo le dura lo que canta el gallo. Su mente regresa a las andadas indefectiblemente al momento en que él regresa a su vida cotidiana. ¿Se debe esto a que el aspirante a bajar de peso es un individuo resistente al cambio? ¿Es que estos individuos siempre boicotean sus proyectos de mejoras? Definitivamente no. Para que estas técnicas funcionen hace falta hacer algo más. En primer lugar hay que enseñar a construirlas. De eso se ocupa este sitio web. De garantizar un planeamiento efectivo y construcciones mentales sólidas en apoyo a ese planeamiento. Las construcciones mentales sólidas solo resultan de operar con eficacia sobre todos los aspectos del lenguaje: el lenguaje gestual, el lenguaje hablado y el pensado. Y estos cambios son posibles manejando dos ejes centrales: el poder de la palabra y la fuerza energètica de la emoción.
En
la Nota "Volver
a estar en forma" hemos visto que para que
el proceso de adelgazar prospere y sus buenos frutos se
prolonguen en el tiempo, la idea misma de adelgazar debe
estar relacionada con procesos positivos; con ideas de
ganancia, recuperación, liberación. No es por azar que el subtítulo
elegido para el libro "Lo
Que Engorda Es La Emoción" es "Educación
emocional para liberarse del sobrepeso y recuperar
espacios vitales.
Visto desde una perspectiva
saludable y abarcadora, adelgazar es ganar. Y esta visión
amplifica las perspectivas; por lo tanto, resulta mucho
más motivadora que la idea de perder. Cuando
la idea de adelgazar, hacer dieta está vinculada
con ideas negativas como "perder", "sacrificio",
"restricción", despedirse (ej: decir adiós al
placer"), etc. predispone muy mal; no resulta
motivadora para embarcarse en una dieta mucho menos, en
dietas restringidas en calorías pues estas dietas nos
asocian con la restricción; con el sacrificio, con
pérdidas vitales como la pérdida del placer. Una dieta
iniciada de este modo tiene corta duración. Resulta un proceso odioso, una
carga, una molestia, un fastidio. De hecho, para muchos
llega a vivirse como un
karma; para otros, como una pesadilla. No es de extrañar que
surjan las resistencias a modificar los hábitos
alimenticios, o que se tienda a postergar el
inicio mismo de la dieta. Medite solo un poco sobre la idea de
adelgazar vinculada a la diversión, a ganar, a la
alegría; notará una diferencia radical en su
disposición.
Puede
encontrar motivación para hacer dieta siguiendo
las observaciones en las notas mencionadas. Pruebe de
combinar verbos como recuperar, obtener, conquistar, ascender,
liberar con términos como: “conciencia”, “espacios
vitales”, “auto-estima”, “respeto”. Deje
que su mente combine y elabore: no tardará usted en
paladear la diferencia.
Su frase será por
ejemplo:
“Adelgazar
es conquistar respeto, recuperar auto-estima, liberar la
conciencia, extender posibilidades, etc.
¿Cómo
reaccionó su mente ante estas propuestas?
Resultan un poco más motivadoras, ¿verdad?
¿Notó las sensaciones emitidas por su cuerpo ante estas
reflexiones?
Y
bien: ¿Quiere usted adelgazar?
¿Quiere
usted de verdad adelgazar?
¿Cómo
lo sabe?; ¿Mediante qué argumentos puede probar su
ambición, convencerse y convencer a los demás de que
efectivamente, usted quiere adelgazar.
Si
respondió al interrogante anterior de un modo completo,
apuesto
a que la respuesta a la primera pregunta es un rotundo y
entusiasmado ¡SI; de verdad quiero adelgazar!.
Y
apuesto a que, encima, aspira a más, (no a menos).
Meditando
y descubriendo más a fondo sus móviles para adelgazar,
seguramente sus voces interiores cambiaron para bien. Y
cuando esto ocurre, la actitud mejora. El efecto de
la palabra sobre la conciencia y sobre la gama de comportamientos es
indiscutible; mente
y cuerpo responden a las pautas mentales grabadas. Para
que esto ocurra, hay que meditar y grabar dichas pautas;
registrar imágenes, diseñar y atesorar escenarios
futuros apetitosos. Entonces la actitud cambia, enfila
hacia el logro de los mismos.
Este
fenómeno se repite en cualquier proyecto. Se trate de hacer dieta, formar un
buen matrimonio, estudiar, iniciar un trabajo o aprender ajedrez, la fe, el estado de
seguridad y confianza, la buena disposición para la acción dependen en
buena medida de la calidad de los cuadros y voces interiores. El fracaso depende
también de ellas, el proceso no se interrumpe porque no es agradable. El
fracaso es también el resultado conductual de grabaciones mentales que pudieron haberse
insertado y acatado tanto de un modo
responsable como de uno completamente irresponsable,
ingenua o inocentemente.
Algunas
familias se ocupan de hacer grabaciones irresponsables
en edades tempranas en sus niños. Machacan una y otra
vez algunos conceptos anticuados o equivocados sobre
conceptos como "salud", "obesidad",
etc. que ellos mismos
han recitado de
memoria desde su niñez y cuya veracidad no se han ocupado de
cuestionar; o no se han ocupado de actualizar sus
conocimientos. Por ejemplo, todavía hay familias que
creen que un chico obeso es un chico sano, bien
alimentado.
Así
como hay mucho rumor equivocado alrededor de estas ideas,
también los hay alrededor de los comportamientos del
metabolismo.
Rumores acertados, desacertados, anticuados o
novedosos dejarán su impacto en la conciencia y
definirán la actitud y las decisiones que se tomen.
Porque las personas hablan y se hablan a sí mismas. El lenguaje del auto-calificado
"obeso" es característico, definido y previsible. Con
sus palabras y con sus gestos el auto-calificado "obeso" habla de sí,
de su metabolismo, de su naturaleza, de lo que opina de sí mismo;
y de sus lejanas expectativas de rehabilitación
definitiva. Habla y al hablarse, se escucha; y su mente y
su cuerpo obedecen.
Auto-concepto
de obeso
El autoconcepto
de"obeso" es por lo general, producto de una
verbalidad tomada como verdad. Producto de un aprendizaje inconciente, de una fuerte
grabación por parte de, por ejemplo, la familia, o de compañeros de la escuela. Esta idea
de sí mismo fatalista y perdedora, incrustada en la conciencia de la persona
excedida de peso, lejos está de motivarlo a hacer cambios en su
conducta; mucho menos, de motivarlo para hacer dieta. El
obeso asumido no se siente circunstancialmente excedido de peso; se
siente gordo por naturaleza y se define como tal. Gordo es él como flaco
es el otro. Gordo es su identidad. Una identidad tan fuerte y consolidada como
lo es para el alto ser alto; tener identidad de alto y moverse como
tal. El obeso asumido, opera desde la convicción de obeso, y por lo tanto
de que no hay mucho remedio para él. Desde esta convicción muchos inician la
dieta para bajar de peso; y
los resultados de iniciar una dieta con esta disposición saltan a la vista;
nadie los quiere.
El obeso asumido prácticamente no guarda esperanzas de
volver a
estar en forma muchas veces porque no sabe con su propia piel exactametne qué significa
estar en forma. Desde luego, se ven especialmente limitados aquellos que siempre, desde niños, estuvieron
excedidos de peso. No encuentran en su historia personal verdadera motivación
para iniciar una dieta porque no cuentan con un referente sensorial personal del
ser flaco. No cuentan con un registro de experiencias contundentes de lo que es del ser
flaco. Su cuerpo no tiene memoria de lo que es ser flaco; no puede regresar a
ese estado que desconoce. Si nunca fue flaco ni sintió com otal, no tienen manera de saber
adónde se está dirigiendo con una dieta adelgazante.
Asi es que se perpetúan las
dietas y el estado no deseado. Porque la idea de ser flaco permanece en el área de lo ideal y virtual; permanece en
el área del deseo, de lo idealizado y como tal, debe permanecer inalcanzable.
Es el deseo el que pervive, y el estado de insatisfacción también. El negocio
del fitness y de la belleza integral descansa plácidamente sobre estas verdades
comprobadas. Descansa y se expande cuanto mejor cuida el lenguaje publicitario. Es de esperar que
el individuo en busca de mejorar su apariencia física se sienta desmotivado ante la idea de
hacer dieta por considerarla un
proceso difícil, sacrificado y encima con nulas chances de éxito a pesar de
las promesas de éxito expresadas en todos los tratamientos. Antes de que
el destino fatal vuelva a burlarse de él haciéndolo caer en el sobrepeso al
poco tiempo, el obeso asumido prefiere eludir la lucha y soportar la carga de su
destino.
El obeso convive con serias dudas de poder adelgazar
de una vez y para siempre. A todas luces este
individuo está preparado para perder, y evidencia las reacciones humanas
esperables ante toda lucha
que de antemano se considera perdida o de estériles esfuerzos. Cuando este
individuo empieza a comprobar que manejando su palabra el proceso de adelgazar se
convierte en lo
contrario de lo que ha venido pensando; que adelgazar no es limitarse sino
expandirse, que hacer
dieta puede significar la aventura más sorprendente de su vida, que puede causar
asombro, perplejidad a los demás; incluso puede hacer que algunos flacos de su grupo
engorden como consecuencia de su cambio, las cosas
cambian en un ciento por ciento. Los obesos tienen un rol en su grupo; cuando
modifican el rol, inevitablemente otros ocupan su lugar.
Cuando estas personas
empiezan a observar efectos de mecanismos desconocidos para ellos, puede decirse que
empiezan a cambiar desde sus cabezas; y cambiando las ideas preconcebidas,
cambian las emociones. Se optimiza la disposición no a fuerza de promesas sino
por el impacto mismo de la sorpresa y del asombro. Se
inician en una dieta rica en comportamientos y esta dieta los conduce hacia
futuros, oportunidades y vivencias imposibles de imaginar tiempo atrás. A medida
que avanzan en esta novedosa manera de hacer dieta y sus creencias se
van dando vuelta, comprenden que hacer dieta no es restringirse sino expandirse. Que la
sobrealimentación es más parecida a la desnutrición y a la carencia que a la
abundancia y la buena salud. Reconoce que su exceso con la comida le ha
significado más pérdidas vitales de las imaginadas y descubre, para su
asombro, que el exceso con la comida guarda relación directa con excesos en su
verbalidad y que estos excesos sencillos de regular, son los que debe empezar a
restringir.
Observando desde una nueva perspectiva,
los procesos humanos (mentales y físicos) se
comprenden cabalmente. Como iniciar un estupendo viaje de
autoconocimiento y superación cuyo saldo final, es el
comportamiento adecuado, el
cuerpo afinado, más ágil y más saludable. Comprender por propia
experiencia la inutilidad de haberse embarcado en estériles
luchas contra la gordura, contra el metabolismo, contra
alguna dieta, contra uno mismo y su cuerpo, es haber
puesto punto final a una batalla inexistente.
El
metabolismo y la propia voz
Gracias
al entrenamiento se puede detectar el enorme poder
encerrado en sutilezas de la mente; el impacto de la
propia voz sobre la actitud. Aprendiendo el valor
de la palabra y poniéndolo a prueba puede uno vivir en
su carne el peso y la presión que ejerce la propia voz
sobre el metabolismo. La persona que reconoce cómo se
venía hablando a sí misma y aprende a corregir su
diálogo interior a tiempo, puede por fin comprender las
sutiles razones que explican e impulsan el proceso de
recuperación. Y reconocer aquellas otras porciones de
su lenguaje hablado o pensado que solían
obstaculizarlo. Comprende que los pensamientos son los responsables de las conductas del
hombre y explican los resultados que obtiene. Para
su satisfacción va aprendiendo a cortar el vínculo
enfermizo con la comida y con toda esa gama de conductas automáticas caprichosas y
rebeldes que siempre son motivo de lamentaciones futuras.
Esas
"conversaciones
privadas" que mantenemos todo el tiempo, estos
diálogos interiores, aún sin darnos
mucha cuenta, tienen efectos contundentes sobre la
actitud general, sobre las esperanzas, y las expectativas. También, tiene incidencia
directa sobre las funciones vitales. La marca de la
palabra sobre la actitud
general es insoslayable e indiscutible. En el sistema
cuerpo-mente, el cuerpo, a su vez, traduce
fielmente el proceso
mental en materia concreta: sobrepeso. Y en acciones
concretas: la tendencia a
engordar o a comer mal. Haciendo modificaciones
inteligentes y oportunas sobre esas conversaciones
privadas todo lo demás cambia para mejor, y mejora de
verdad.
¿Asegura
usted que quiere adelgazar?
¿De verdad?
Si su
respuesta ha sido afirmativa y aún así continúa
vacilante o estancado en su proyecto, ¿por qué motivos
cree usted, entonces, que al menos una parte de su
naturaleza, un aspecto oculto de su personalidad, o
alguna de sus aspiraciones, parece no creerle del todo
en lo que usted acaba de asegurar?
¿Qué medidas ha implementado de verdad; y cuáles piensa continuar de
verdad?
¿Cómo
piensa motivarse de verdad?
No
desperdicies la vida en miedos y dudas; disfruta la
tarea que te espera confiado en que el buen desempeño
en la tarea
de estas horas serán la mejor preparación para las
horas y los tiempos que vendrán.
Ralph
Waldo Emerson
Si
le interesa conocer las técnicas para modificar esa idea
que conserva de usted mismo, o ayuda específica para
optimizar su actitud frente a la comida superando sus
contradicciones interiores, considere la posibilidad de
extraer ayuda con el Programa
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que engorda es la emoción, / La
Dieta de un día
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Para
que las cosas funcionen hay que hacerlas funcionar
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